Cuando un cielo morado nuble mi vista... cuando el humo que sale de mi boca se disuelve en el aire... cuando mis envenenados labios, al rozarse con los tuyos me quitan la vida... cuando tu luz puedo ver en la fría oscuridad...
Cuando tu esmalte negro toca mis mejillas... mientras con los ojos absorbes mi energía... elevandome al nublado cielo... viviendo el letargo de tu aliento... mientras colmo mi sed de ti con tus besos... mientras estoy sólo y fantaseo con tu presencia... al mismo tiempo que anhelo sentir el calor, del fuego en tus ojos, que presionan y cortan mis venas, vaciándome, sedandome... hipnotizandome... calmandome... muriendo por tí... tan lentamente como se marchita una rosa... intensificando su rojo hasta hacerse negro... gritando la sed de vivir mientras me pincha los dedos... destruyendo fantasmas, difuminando demonios... haciendome tuyo, matandome y reviviendome de nuevo, y quemandome en tu recuerdo, cuando no estás... cuando faltas... cuando te vas.
Me llevas lejos, vuelas alto, para alcanzarte necesito morir, morir y dejar de ser, para poder contigo estar... viviendo la vampírica adicción, para que me puedas llevar contigo hacia el paraíso de tu embriagante sabor.